Hoy es día de lluvia.
Sí, lo sabes
y lloran los cristales por respuesta,
las calles son inhóspitas
y buscamos refugio.
Qué dulce es el placer que me acompaña
templada, entre mis libros,
la mirada perdida en tu figura.
Adelanto mis ojos para verte.
Ya no miro las páginas.
Dos horas de lectura y de cansancio
y tú entretanto, mítico.
Sin pretenderlo,
ha crecido de pronto mi inquietud.
Has llamado a mi puerta
y yo te abro.
de: El tiempo y sus ocasos, 2005
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario