17 febrero 2020

A NICOLÁS DEL HIERRO


       GLOSA DE PIE QUEBRADO DEL LIBRO: " ME CONTARON UN CANTAR"

Te has marchado Nicolás
a un lugar desconocido,
es la tierra del olvido.
Ya no te veré jamás.
FA

Largo ha sido el sendero que trazaste
como largo tu verbo, buen amigo,
largas tardes de versos y, contigo
y tú nunca te descorazonaste.
Tu tesón y tu rima nos dejaste.
tu hombría y bonhomía por demás,
tus latidos no te pudieron más
rindiéndose al primer aldabonazo,
así, no pude darte un gran abrazo.
Te has marchado, Nicolás.

Siempre siento dolor cuando un poeta
se pasa a la otra orilla con su barca 
y si es un gran amigo, más la parca,
parece que se ensaña en su careta.
Te nos fuiste, maestro, gran asceta,
nos dejas y, al saberte ya partido
de Castilla La Mancha, dolorido
has dejado a tu público, tu sala
y has volado sin plumas y sin ala
a un lugar desconocido.

Pero todos sabemos, Nicolás
que los vientos escuchan las canciones
del poeta y tienen sus razones
para traernos ecos del compás.
No nos cabe la duda que estarás
anclado en un lucero y, redimido
al calor de la estrella que ha seguido
tu ruta, y con gran sabiduría
llevará río arriba tu valía
en la tierra del olvido.

Tu prosa será leída
y tus versos rescatados,
versos que fueron peinados
antes de tu despedida.
Y a ninguno se le olvida
que aunque ya no vuelvas más,
tu gran obra si traerás
hasta en los bucles del viento.
Grande es hoy mi desaliento,
ya no te veré jamás.

17 enero 2020

EL BESO


E NON SAPEVO, NO, CHE MI GUARDAVA
con quegli oche che a braci somigliavano,
che bruciavan la pelle, e non sapevo.
Seduta suya panca all hombra fresca
la conscienza perduta in altro mare,
altro tempo, altra storia.
Una goccia di pioggia si posó sulla palpebra,
levai il capo escuotendomi, guardai
devanti a me, lo vidi
   o come ladra
m impadronnii del bacio che l ària accarezzava.

    Trad:  Michele Coco

GLOSA DE PIE QUEBRADO. MADRE


Ya no brilla mariposa
sobre el brillo de su pelo.
Ya se quebró nuestro anhelo
de contemplarla, animosa.
                          I. Díez

                  MADRE

Madre se fue y la agonía
siguió en nuestro pecho herido
como si hubiera partido
a un lugar que no debía.
Sabemos bien que quería
en su vida candorosa
cortar la última rosa
de su jardín, primavera
sabiendo que en la pradera
ya no vuela mariposa.

Qué solos nos encontramos
dale Tú la bienvenida
Señor, y cierra la herida
por la que todos sangramos.
Su paso que, veneramos
será ya nuestro consuelo
y su recuerdo el anhelo
de nuestros días de luz;
qué bello aquel contraluz
sobre el brillo de su pelo.

Lentos como el caracol
pasan los días de luto
y la pena en absoluto
admite días de sol.
Tan solo con el farol
alumbramos nuestro duelo,
aquel brillo de su pelo
que antaño, le daba vida
se apagó con su partida
y se quebró nuestro anhelo.

La Vía Láctea del cielo
engendró la nueva estrella
que llegó como centella
a iluminar nuestro suelo.
Quitaremos nuestro velo
para verla, esplendorosa
cortando aquella, su rosa
en el jardín de la infancia
y adoptemos la arrogancia
de contemplarla animosa.

08 diciembre 2019

LA MUSA DEL ESCORIAL

Del universo nos llama
un gran pájaro de fuego
que se nos presenta luego
vestido en luz oriflama.
           Fredo Arias

Ya va para veinte años
que el gran pájaro picó
pero al cantar me contó 
que subiría peldaños.
Y es cierto que los rebaños
me envían un cablegrama
mientras me subo a la rama
para alcanzar bien el cielo
donde la luz y el anhelo
del universo nos llama.

Tanto subía y bajé
por contar lo que allí vi
que ni yo misma creí
lo que allá atrás me dejé.
Mas no por eso --pensé--
el que subía era el ego,
pues nunca verás, si ciego
viajas por la estratosfera;
lo que allá vi amigos , era
un gran pájaro de fuego.

Me asusté mucho, seguro
y no lo puedes creer,
hasta quieres esconder
tu rostro para el futuro.
Mas desde entonces yo auguro
un largo y dúctil sosiego,
un gran amor y un apego
a la energía de Dios
multiplicada por dos
que se nos presenta luego.

Y es que la luz intervino
durante todo el proceso,
quizás también fue por eso
que me agarré a aquel camino.
Sobre la copa de un pino
donde el alma, se encarama...
pude sentir fuego, llama...
El pájaro me sedujo,
me incendió y se introdujo
vestido en luz oriflama.